jueves 12 de enero de 2012

Otros Poderes

La economía tiene sus paradojas. Cuando hay recesión, el crédito, motor del movimiento de la economía de un país dado, suele desaparecer por aquello de desensillar hasta que aclare.

El trabajador dentro del circuito laboral se "salva", con los matices y salvedades de las recesiones. La empresa dentro de la economía formal golpea las puertas del crédito mientras implora que sus proveedores le paguen y que sea recíproco, por aquello de honrar las deudas.

Pero las recesiones dan lugar a resquicios más informales, en los que no se pagan impuestos y donde no hay controles. La prensa de hoy informa que el principal poder financiero de Italia es la mafia, con su facturación de 140.000 millones de euros anuales y beneficios superiores a los 100.000 millones.

Una posición que dota a la mafia italiana a obrar como una suerte de banco informal, sí, pero el principal de Italia. De hecho, cuenta con 65.000 millones de euros cash para otorgar préstamos. Así, la mafia se erige en un sujeto económico capaz de realizar inversiones y ser prestamista. Pero no a cualquier precio, sino en condiciones de usura y hasta de extorsión.

Se indica en el periódico El Mundo que, de acuerdo con los datos del informe “Las manos de la criminalidad sobre las empresas” de Confesercenti -Sos Impresa, en los últimos tres años unas 190.000 empresas italianas han clausurado sus comercios y negocios, estranguladas por la usura de los mafiosos, a los que cada una de ellas debía una media de 180.000 euros.

A diferencia del gobierno italiano, la mafia en su conjunto muestra disponibilidad: de recursos, de gestión, de relación. Casi como el prestamista en última instancia por excelencia: el Estado. Una transmutación del poder cuanto menos alarmante, dado el componente de criminalidad propio de la mafia. Un reflejo del poder de las estructuras de corrupción que corroen los cimientos institucionales más elevados.

Fotografía: Marlon Brando caracterizado como el mafioso Vito Corleone, en un fotograma de la película “El Padrino” (Francis Ford Coppola, 1972), en Google Imágenes.

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