Sobre el Clásico Real Madrid – FC BarcelonaNo Tengo Estéreo es un blog de actualidad, pero también de reflexión. Por esa curiosa combinación es que su editora no llega tarde para dejar constancia de su punto de vista, uno más, sobre algunos aspectos del clásico Real Madrid – FC Barcelona que culminó con un 1-3 en un partido correspondiente a la 16ª jornada de la Liga BBVA y que, de momento, deja a ambos equipos al frente de la clasificación.
Dijo el general prusiano Carl von Clausewitz que un general conoce sólo una situación: la propia, que es la que controla. El resto de cosas de la batalla se transforma en un caos aleatorio en el que hay que saber moverse y gestionarlo; con actitud, con reflejos, con disposición, con recursos de la experiencia y también de la intuición. Siempre con sus hombres unidos.
Llegaba el Madrid líder, aceitado y fuerte al clásico. El Barcelona, a seis puntos y un partido más en la clasificación y con algunos empates en su mochila personal.
Pero el fútbol es dinámica de lo impensado, dijo el fallecido periodista argentino Dante Panzeri. Y lo que conjeturalmente era favorable al Madrid en su casa se transformó en la probabilidad del Barça.
Durante los 10 primeros minutos de juego, el Real Madrid desplegó un juego de ahogo sobre la zona de creación del Barcelona: José Mourinho sabe que, si le quita espacios a los estrategas azulgranas en el campo, aunque les deje la posesión del balón, se bloquean y se atascan.
El gol oportuno de Karim Benzema a los apenas segundos de iniciado el encuentro había potenciado esa actitud. Hasta entonces controló el juego el Madrid, con su estilo de verticalidad, rapidez y velocidad. Y Mourinho desde el banquillo.
Sin embargo, su colega estratega: Pep Guardiola despertó del letargo inicial. Y retomó desde su lugar aquel postulado de Clausewitz. Lo mismo hicieron, de menos a más, sus jugadores más creativos y desequilibrantes en el campo: Andrés Iniesta, Xavi Hernández, Lionel Messi y Cesc Fábregas. El motor de la inteligencia del Barça en torno del cual se articulan sus compañeros, igual de valiosos; que la unión hace la fuerza.
El desarrollo del juego llevó a una evolución en el marcador donde se vieron esos ejércitos sin armas que son los equipos de fútbol. Un Real Madrid abrumado por querer controlar lo ajeno, cuando debió centrarse en lo propio. Un Barcelona experimentado e intuitivo que cambió el resultado con actitud propia.
Finalizaba ayer en el diario As el periodista Alfredo Relaño su columna: “(…) Lo que más me deja este Clásico es la impresión de que el fútbol bien hecho lo puede todo, que es contagioso y que da más seguridad que el poderío físico. Y que el Madrid en el fondo lo sabe y que quizá eso explique algunas raras decisiones de Mourinho cuando juega contra el Barça o el estrepitoso descenso de nivel de Cristiano en esos partidos”.
Con el Madrid en España para disputar esta noche un partido de Copa del Rey y el Barcelona en Japón para disputar el Mundialito de Clubes, sus estrategas respectivos de banquillo, entrenamiento y campo, continúan en sus sendas de situaciones, ésas que controlan tan diferenciadamente.
Fotografía: Messi encuentra espacios entre las marcas de Pepe y Xavi Alonso. Diario Vanguardia (México).
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