La MerkelrecetaEn 1992, la entonces Comunidad Económica Europea (CEE) apostó por más Maastritch: superar la vocación de integración económica inicial para ampliarla al plano político. Era la creación de la Unión Europea (UE).
En 2007, se apostó por el Tratado de Lisboa: instrumentos adaptados para una UE ampliada de 15 a 27 miembros.
En 2011, la UE está al mando del tándem Alemania-Francia (el 65% del PIB de la Eurozona), con un mayor peso para el estado germano, que el país galo tiene una gran presión de los mercados sobre la clasificación AAA de sus bonos de deuda soberana. Que no en vano el euro se conformó en torno de una canasta de monedas donde el entonces marco alemán pesaba sobre el resto de divisas.
Hoy la Merkelreceta para la Europa del euro pasa por reforzar la unión fiscal y monetaria mediante sanciones a los países que incumplan estas disciplinas fijadas en el Pacto Fiscal de Estabilidad y Crecimiento. Por eso el “no” a los eurobonos y a los préstamos limitados del Banco Central Europeo. Por eso el “sí” a reformar el Tratado de la UE para reforzar la coordinación económica y la disciplina fiscal en la Eurozona.
El objetivo es lograr una moneda común estable, fuerte en el marco de una unión fiscal con más integración política que permita sancionar a los incumplidores.
Pero la recesión se instala en la Eurozona y no hay forma de activar la economía en su empleo, su producción, su consumo, su crédito… El Reino Unido mira con recelo y de soslayo estas potenciales reformas. Que le importan y no: al estar autoexcluido de la Eurozona, prefiere, en todo caso, avanzar en las viejas ideas europeas de Winston Churchill de creación de una federación nacional y soberana de estados similar al modelo estadounidense.
Mientras tanto, las soluciones parecen divorciarse: a la más Europa discursiva se le opone la menos Europa con 27 brújulas de velocidades diferentes. El interés nacional se eleva sobre el interés supranacional. ¿Hasta cuándo podrá Europa tensar sus propios hilos sin romper su red?
Caricatura: Canciller Ángela Merkel, en el blog Miki 2 Duarte.
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