
“Consérvate bueno”, Cúper
“Consérvate bueno”, finalizaba Séneca sus cartas morales a Lucilio. Al apelar a la bondad, subrayaba el valor de la integridad: ser leal a uno mismo y por tanto a los demás seres humanos. Esa difícil tarea de ser uno mismo respetando al resto, a esos otros no tan distintos.
En el fútbol pocas veces pueden los entrenadores o los jugadores conservarse buenos en esta línea de argumentación. Es un mundo efímero, de carreras cortas, donde corre mucho dinero; un dinero que quema en las manos, que marea e impide pensar y obrar con esa integridad.
El entrenador de origen argentino Héctor Cúper, un trotamundos del fútbol, (dirigió en las ligas de Argentina, Italia, España), anunció que deja la dirección técnica del Rácing de Santander, un club institucionalmente jaqueado por la deriva gerencial y sumido en puestos de descenso.
Según se indica en el diario deportivo As, Cúper dimitió tras la derrota por 2-1 ante el Mallorca por la 13º jornada de la Liga BBVA y cobrará sólo por el tiempo trabajado, resumido en nueve magros puntos obtenidos en la clasificación. Es el sexto entrenador en dejar el Racing en apenas cinco años.
“Un adiós con altura”, se sincera Jesús Serrera en su análisis en El Diario Montañés. En retribución al gesto, le desea suerte a este técnico con reputación de serio y de palabra que alcanzó un acuerdo con el club para la rescisión de su contrato.
Es la cara inversa del fútbol consuetudinario: ése que se ocupa de cortar el hilo por la parte más delgada, la de la destitución de entrenadores. En esta ocasión, Cúper ha escrito las primeras palabras de otra costumbre de fútbol, aunque más escasa: la de conservarse bueno. Es el primero que lo hace en esta temporada 2011-2012 de la Liga BBVA.
Fotografía: Héctor Cúper, en la página web del Racing de Santander.
“Consérvate bueno”, finalizaba Séneca sus cartas morales a Lucilio. Al apelar a la bondad, subrayaba el valor de la integridad: ser leal a uno mismo y por tanto a los demás seres humanos. Esa difícil tarea de ser uno mismo respetando al resto, a esos otros no tan distintos.
En el fútbol pocas veces pueden los entrenadores o los jugadores conservarse buenos en esta línea de argumentación. Es un mundo efímero, de carreras cortas, donde corre mucho dinero; un dinero que quema en las manos, que marea e impide pensar y obrar con esa integridad.
El entrenador de origen argentino Héctor Cúper, un trotamundos del fútbol, (dirigió en las ligas de Argentina, Italia, España), anunció que deja la dirección técnica del Rácing de Santander, un club institucionalmente jaqueado por la deriva gerencial y sumido en puestos de descenso.
Según se indica en el diario deportivo As, Cúper dimitió tras la derrota por 2-1 ante el Mallorca por la 13º jornada de la Liga BBVA y cobrará sólo por el tiempo trabajado, resumido en nueve magros puntos obtenidos en la clasificación. Es el sexto entrenador en dejar el Racing en apenas cinco años.
“Un adiós con altura”, se sincera Jesús Serrera en su análisis en El Diario Montañés. En retribución al gesto, le desea suerte a este técnico con reputación de serio y de palabra que alcanzó un acuerdo con el club para la rescisión de su contrato.
Es la cara inversa del fútbol consuetudinario: ése que se ocupa de cortar el hilo por la parte más delgada, la de la destitución de entrenadores. En esta ocasión, Cúper ha escrito las primeras palabras de otra costumbre de fútbol, aunque más escasa: la de conservarse bueno. Es el primero que lo hace en esta temporada 2011-2012 de la Liga BBVA.
Fotografía: Héctor Cúper, en la página web del Racing de Santander.
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